Gracias, la siguiente: una novela sobre amor, viajes y autodescubrimiento

Hay historias de amor que duran años. Otras duran meses, semanas o incluso una sola noche. Y luego están las historias que, aunque terminan, dejan algo detrás.
Gracias, la siguiente, la novela de Romina Mena, parte precisamente de esa idea: ¿qué pasa cuando todas esas personas que llegaron a nuestra vida terminan convirtiéndose en parte de una misma historia?
A través de Rebeca Milán, la novela recorre casi diez años de relaciones, viajes, deseo, desamor, amistades, decisiones impulsivas y momentos de autodescubrimiento. No existe una única gran historia de amor. Existen muchas. Y cada una deja una versión diferente de Rebeca.
¿De qué trata Gracias, la siguiente?
Gracias, la siguiente es una novela contemporánea y LGBTQ+ protagonizada por Rebeca Milán, una veinteañera mexicana, romántica, impulsiva y curiosa que intenta entender qué quiere de la vida mientras se enamora, se equivoca, vuelve a intentarlo y conoce personas que terminan marcando distintas etapas de su vida.
La historia comienza en México y se extiende por diferentes ciudades y países. A lo largo de la novela aparecen relaciones con mujeres y hombres, encuentros de Tinder, amistades, viajes, sexo, fiestas, infidelidades, rupturas, crisis y nuevos comienzos.
Pero detrás de todas esas experiencias existe una pregunta mucho más importante: ¿qué pasa cuando dejas de buscar a la persona correcta y comienzas a preguntarte quién quieres ser tú?
Rebeca Milán: una protagonista que vive el amor sin seguir un manual
Rebeca no es una protagonista que tenga perfectamente claro lo que quiere.
Se enamora. Se obsesiona. Se equivoca. Perdona. Miente. Huye. Regresa. Hace maletas. Compra vuelos. Conoce personas nuevas y, en ocasiones, toma decisiones que complican todavía más su vida.
Su bisexualidad forma parte natural de la historia y permite explorar diferentes tipos de relaciones y formas de experimentar el deseo. Algunas historias comienzan como algo casual y terminan teniendo consecuencias emocionales; otras parecen destinadas a convertirse en algo importante y terminan antes de empezar.
Por eso, Gracias, la siguiente no presenta el amor como una experiencia lineal.
Cada relación representa una etapa.
Ocho países y casi diez años de historias
Una de las características principales de Gracias, la siguiente es que la historia no ocurre en un solo lugar.
Rebeca viaja por México, España, Estados Unidos, Francia, Bélgica, Inglaterra, Alemania e Italia, convirtiendo cada destino en parte de su recorrido emocional.
España representa el amor, la distancia y la posibilidad de imaginar otra vida. Estados Unidos está relacionado con conciertos, sexo, libertad y decisiones cuestionables. Francia lleva a Rebeca a París, el Sena y Versalles, mientras que Bélgica aparece como una historia que nunca llegó a comenzar. En Inglaterra hay pop-punk, Soho, una chica escocesa y una noche que termina convirtiéndose en uno de los momentos más inesperados del viaje. Alemania lleva la historia hacia un terreno completamente diferente: una noche en Berlín, una desaparición, la policía y la embajada de México. Italia, por su parte, aparece después del accidente y representa una nueva etapa. Así, los viajes no funcionan solamente como escenarios. Cada ciudad queda asociada a una persona, una experiencia o una versión diferente de Rebeca.
Las mujeres que forman parte de la historia
Gracias, la siguiente está construida alrededor de diferentes personajes que aparecen en distintos momentos de la vida de Rebeca.
Dafne es La niña fresa. Bárbara es La casada. Katya es La bartender. Pamela es La actriz sin amor propio. Sara es La española. Audrey es La gringa. Mariana es La tormenta de arena. Maia es La italiana. Olivia es Con todos menos contigo y Gryffindor es Me encanta la conexión que tenemos.
Cada una tiene una historia diferente.
Algunas relaciones duran poco. Otras se extienden durante años. Algunas terminan en una despedida y otras simplemente desaparecen de la vida de Rebeca. Pero ninguna existe únicamente para representar un romance.
Todas forman parte de la persona en la que Rebeca termina convirtiéndose.
Tinder, deseo y el amor en los tiempos modernos
La novela también retrata una forma de relacionarse muy característica de los últimos años.
Tinder, Tinder Passport, mensajes, conexiones a distancia, ghosting, situaciones ambiguas y relaciones que existen durante semanas o meses antes de convertirse en algo real forman parte del universo de Rebeca.
El libro no intenta presentar todas estas experiencias como buenas o malas. Más bien muestra el caos que puede surgir cuando una persona intenta encontrar conexión mientras todavía está intentando entenderse a sí misma. Y eso incluye también el sexo, el deseo, las fiestas, el alcohol, las infidelidades y las decisiones impulsivas que aparecen a lo largo de la historia. Porque a veces una historia comienza con un match de Tinder. Y a veces termina convirtiéndose en un capítulo de tu vida.
Gracias, la siguiente no es solamente una novela romántica
Aunque el amor está presente prácticamente en toda la historia, Gracias, la siguiente también habla de algo más amplio: crecer mientras intentas descubrir quién eres.
Rebeca cambia de ciudad, de trabajo, de relaciones, de planes y de expectativas. Se enfrenta a momentos de crisis, pérdidas, amistades, viajes y decisiones que no siempre salen como esperaba.
Por eso, más que contar una historia sobre encontrar al amor de tu vida, la novela cuenta una historia sobre todas las personas que aparecen mientras intentas construir tu propia vida.
Hay romance.
Hay deseo.
Hay sexo.
Hay viajes.
Hay mujeres.
Hay hombres.
Hay Tinder.
Hay drama.
Hay decisiones cuestionables.
Y también hay momentos en los que Rebeca tiene que enfrentarse a sí misma.
El verdadero viaje de Rebeca: aprender a elegirse
Después de tantas relaciones, tantos viajes y tantas despedidas, la pregunta de Rebeca cambia.
Ya no se trata solamente de:
“¿Quién será la siguiente?”
La pregunta termina convirtiéndose en:
“¿Y si la siguiente soy yo?”
Ese cambio resume buena parte del recorrido de la protagonista.
La novela comienza explorando las historias que Rebeca vive con otras personas, pero termina llevando la atención hacia ella misma: hacia lo que aprendió, lo que perdió, lo que todavía le duele y, sobre todo, hacia la posibilidad de elegirse.
No todas las personas que aparecen en nuestra vida están destinadas a quedarse.
Algunas llegan para enseñarnos algo.
Otras llegan para rompernos el corazón.
Otras simplemente forman parte de una etapa.
Y algunas, aunque no sean el amor de nuestra vida, terminan convirtiéndose en parte de ella.
¿Quién escribió Gracias, la siguiente?
Gracias, la siguiente fue escrita por Romina Mena, autora mexicana que comenzó a escribir en 2023.
La novela nació a partir de historias de amor inconclusas, viajes y experiencias que marcaron diferentes etapas de su vida. La autora convirtió esas experiencias en una historia de ficción protagonizada por Rebeca Milán, construyendo un universo que recorre casi una década y diferentes lugares del mundo.
El resultado es una novela contemporánea que mezcla romance, humor, sexualidad, viajes, cultura pop y autodescubrimiento desde una perspectiva bisexual y queer.
¿Para quién es Gracias, la siguiente?
Esta novela puede interesarte especialmente si buscas:
novelas LGBTQ+ y queer;
historias de amor entre mujeres;
personajes bisexuales;
romances contemporáneos;
historias de amor y desamor;
novelas sobre autodescubrimiento;
historias ambientadas en diferentes países;
romances con Tinder y relaciones modernas;
historias con mucho drama, deseo y decisiones cuestionables;
protagonistas que no tienen su vida perfectamente resuelta.
Pero, sobre todo, es una historia para quienes alguna vez tuvieron que mirar hacia atrás y pensar:
“¿Qué demonios estaba haciendo con mi vida?”
Y después seguir adelante.
Gracias, la siguiente: una historia sobre todas las historias de amor
Rebeca no tiene una única gran historia romántica.Tiene muchas. Y esa es precisamente la esencia de Gracias, la siguiente. Cada mujer, cada hombre, cada ciudad y cada despedida deja algo detrás. Juntos forman un mapa emocional de casi diez años de vida. Porque quizá crecer no significa dejar de equivocarse. Quizá significa aprender qué hacer con todo lo que nos pasó. Y, algunas veces, decir: Gracias. La siguiente.





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